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Observadora

Observadora de un sentimiento que nace, florece, crece, arraiga en mi y despierta conmociones, deseos, temblores, mareos, locuras, miradas, lágrimas, miedo, valentía... en un cúmulo inexorable que se pierde en mi infinita aparente calma. Recojo los destrozos de tus caricias, inspiro el vapor de tus palabras, amanece en mi interior los coloridos sonares del amor. Sí o no, la confusión engancha mis entrañas y se divierte recorriendo mis sueños como si de un travieso niño se tratara. Danzas de terror por algo de lo que no tengo pudor. Sabias palabras se encuentran en mi mente y todas se pierden por mi vientre. Acurruco mi sentido común en la frontera con el torbellino de la emoción. No... quizás no, pero mis sentidos se aferran a la positiva posibilidad que vislumbro en mis noches favoritas. En mis más apasionados sueños en vela. En la demencia que atraviesa tenaz mi sesera. Algún día escucharé de ti lo que observo que comienza en mi.

Fdo. La Figa Vegana

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Nanas

Estrecha es la mira por donde nuestro afecto resplandece. Se acota por las muestras inagotables del ego que nos imponemos a nosotras mismas. Todo a nuestro alrededor nos señala y nos insta a que la mirilla se acote y restrinja, hasta que quede aplastada por un puñado de normas que nosotras mismas fortalecemos. Los pequeños destellos de nuestro afecto que en ocasiones logramos ver son palabras de auxilio que nos dan claves para nuestra supervivencia. Vamos viendo poco a poco como el “no somos nada sin las normas” esconde la poderosa verdad de “nos estamos matando con esas normas”. Explicar y explicar una y otra vez el secreto de la felicidad, pero la ignorancia que nos somete por nuestras propias vendas nos impide filtrar la verdad. Nuestra propia verdad, nuestro propio afecto. Asumimos un conjunto de preceptos impositivos sin los cuales pensamos imposible la vida, pero nos retuercen para exprimirnos gota a gota nuestro ser. La caballería de números en suma podría desbaratar y violent...

Aves

Proceder sin proceder a encontrarnos. Arremangarnos en los acantilados y ahond ar. Hambrientas las aves se posan y dejan sus plumas cuando bailan el aire. Las llamas titilan y las nubes se paran. Agradecida se posa el ave alimentada y conquista los ejes del mundo lindante. Agua viene por los sueños de labriego y cunden las lomas de cristalinos remolinos. Arden los ojos de mirada lejana y se descubren los sentires de respiraciones arboladas. Puesta cumbre de los hogares, que contemplan las ascuas de añejas patronas. Un pie frente al otro intercambian zanjas y el vals de las aves se transforma en tierra. Fdo. La Figa Vegana

Fuero interno

 Un fuero interno que repica, suave y lento, me susurra. Cierro los ojos y atiendo el latido. A mi izquierda unos tambores reverberan, me hacen vibrar y mis párpados trémulos se alzan. Delante de mí unos hilos ondulantes que se expanden. Un fuero interno que reluce, titila y refleja, me nubla la vista. Me rozo la piel y observo que aumenta mi temperatura. A mi derecha una brisa que me eriza el vello al contraste. Mi boca se abre y exhala repiques de mis cuerdas al viento. Los hilos se enredan entre mis dientes y mi lengua prueba el sabor del reflejo del sol. Me acuclillo mientras los hilos quedan suspendidos arrastrando palabras resguardadas en mi garganta. Me tumbo en la hierba con la nariz rozando el barro entre las hojas. Entonces la brisa me eleva unos centímetros del suelo, mi cuerpo traspasa una fina y húmeda capa, y mi cuerpo queda flotando a tanta distancia del barro que me es imposible discernirlo entre las nubes con tintes cálidos. Extiendo las extremidades todo lo que da...