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Abarcar la línea

Acechando tu y yo, aprovechando juntas las dos, sumergidas en el mar de la razón, apoyando oportunidades del desazón, quemando a puro pulmón, contradiciendo toda maldición. Apuesto el equilibrio de este momento, aparcando las sospechas de cualquier tiempo. Me dejo llevar por el presente, abarcando un mundo fulgurante. Dilo otra vez, grita a la par de aquella vez. Conquista el viento, controla el fuego, de aquí, allí, quemazón en nuestro sabor, pasión en nuestro ardor. Singular línea de amor hasta nuestro albor. Fdo. La Figa Vegana

Desconocido abismo

Las manecillas del reloj se ralentizan, mi mente se mueve con parsimonia y mi cuerpo se paraliza. Estoy al borde de un precipicio invisible sin fin, atrayente y, a la vez, aterrador. Mis músculos inmóviles están relajados, mis ojos no se apartan de la oscuridad a mis pies y mis labios entreabiertos derraman el vaho de mis entrañas. Siento una pesada carga, pero no me importa. Estoy simplemente de pie, plácida y segura, pero sé que me tengo que mover. Algo atrae mi atención y no del precipicio, sino proveniente de arriba. Mis ojos se elevan y vislumbran un remolino gris, tenue pero con fuerza que se va desplazando a mi alrededor hasta alcanzar mis pies. La neblina consigue apartar levemente la oscuridad más cercana. Entonces consigo entrever unos escalones que se introducen hacia el vacío. Estaba equivocada, pues el fondo no está tan lejano ni tan profundo, y ahora el magnetismo me atrae más que antes. Mi pie derecho avanza hasta posarse en el primer escalón y todo el nerviosismo...

Efímero paso

Cuán violenta es la razón que se impregna en mis noches, causándome un trémulo final. Experimento con creces el desconcierto del corazón. No es mi cuerpo, no es mi ser, no son los ojos que me vieron crecer. Extraña en mi cuerpo, no concibo los sentimientos humanos, que no dejan en sí mismos de creer. Soy una violenta tempestad en medio de la espantosa realidad. La envoltura de mi alma no deja de quejarse, no me permite estar en paz y es tan débil que por el pozo de la muerte enseguida puede resbalar. No son mis manos, no son mis pies, tan diminutos y raros, semejantes a las algas de mar que por el fondo no te dejan ver. ¿Qué soy? ¿En qué me he convertido? Al caminar piso todo lo que sale a mi paso, en mis manos se marchita la floresta que me alcanza, por mis pulmones expiro humo negro que envuelve el cielo en oscuros cambios. Mi aliento derrite el precioso hielo, antaño homogéneo y extenso. De mis músculos sale por presión una fuerza avasallante, extinguiendo halos de vida hermosas ...

Hambrienta del viento

Hambrienta del viento que sopla por tu garganta. Me muerdo el labio inferior queriendo probar tu jugosa sensualidad. Comienza el baile eterno que entre las noches va, como un vaivén sinuoso de estremecedora sentimentalidad. Mi mente conjura por tu atracción letal. Tópicos de mariposas resbalan por mi vientre desmoronando mi serenidad. Alas encerradas y vedadas por el miedo que se instaura en el corazón de una persona ante la inminente verdad. Vuelan poco a poco, haciendo florecer mi piel y erizando mis sentidos, achacando a la casualidad. Nada tiene sentido, todo se revuelve, los objetos dan vueltas, mi cordura desfallece y mi alma se eleva entre las nubes observando la realidad. Estoy aquí, no es una locura, estoy ante ti y no me conmueve la culpa. Todo se aclara, estoy a tu lado, esto es real y jamás me verás partir. Entrelazándose en hondas de un compás exquisito, mis sentimientos cobran sentido. Se mueven en una dirección, única, fija, firme, experimentando las melodías que...

Observadora

Observadora de un sentimiento que nace, florece, crece, arraiga en mi y despierta conmociones, deseos, temblores, mareos, locuras, miradas, lágrimas, miedo, valentía... en un cúmulo inexorable que se pierde en mi infinita aparente calma. Recojo los destrozos de tus caricias, inspiro el vapor de tus palabras, amanece en mi interior los coloridos sonares del amor. Sí o no, la confusión engancha mis entrañas y se divierte recorriendo mis sueños como si de un travieso niño se tratara. Danzas de terror por algo de lo que no tengo pudor. Sabias palabras se encuentran en mi mente y todas se pierden por mi vientre. Acurruco mi sentido común en la frontera con el torbellino de la emoción. No... quizás no, pero mis sentidos se aferran a la positiva posibilidad que vislumbro en mis noches favoritas. En mis más apasionados sueños en vela. En la demencia que atraviesa tenaz mi sesera. Algún día escucharé de ti lo que observo que comienza en mi. Fdo. La Figa Vegana

Cada vez

A veces pienso que todo esto no tiene sentido. Que todos mis pasos se pierden con el viento que aúlla en el crepúsculo de mis sentimientos. Mis piernas se estremecen incapaces de continuar. Una niebla asfixiante se apodera del lugar. Me paro y cada vez veo el camino más largo. Entonces unas raíces llenas de mugre, procedentes de las entrañas del mundo, se entrelazan sobre mi cuerpo inmovilizándome cada vez más, y más... Consiguen alcanzar mi cara, cubriendo cada parte de ella, sin dejarme ver, sin dejarme chillar. Millones de voces me dicen que las tengo que escuchar. Noto como intentan proseguir su marcha hasta el fondo de mis pensamientos, inyectando dolorosas dosis de oscuridad, corrompiendo cada uno de los hilos que unen mi identidad. Me encuentro sola en el camino, cansada y sin motivo por el que luchar. Montones de imágenes pasan por mi mente, cada vez más borrosas, cada vez más efímeras. Pero consigo fijarme en algo. En el amanecer de una palabra, el recuerdo de una sonri...

Pancartas

Pasan las horas... El cansancio solo consigue acechar más mis pensamientos. Cierro la ventana ante la brisa demasiado fresca de la noche y me acurruco junto a la almohada pensando la razón de mis noches en vela. El dolor de la sien me remite la necesidad de conciliar el sueño, pero todas estas noches me lo roban. Soy joven con innecesaria falta de caprichos, no soy nadie con el pensamiento de alguien. Pienso en un futuro vacío donde las calles se llenan de pancartas y los gritos recorren edades, sexos y continentes. Veo algunas noticias de mi alrededor y me siento importante, guiándome hacia unas voces y otras, en un vaivén repleto de ignorancia. No digo todos mis pensamientos, no apoyo nada, porque algunas miradas se clavarán en mis palabras con reproches. Cobarde y confundida sigo a la mayoría, con mis noches en vela y sintiéndome vacía. ¿Qué debo pensar? ¿Qué debo decir?... ¿qué quiero gritar? Las tantas de la noche y mi corazón sigue su curso perdido, sin ninguna solución...